Esta ruta inicia en San José, llega a Orotina, toma la línea costera hasta Quepos y de ahí a Dominical. En este recorrido es de especial interés la visita al puente del río Grande de Tárcoles para observar una de las poblaciones de lagartos más importantes de Costa Rica y de Ámerica, así como la visita a la Reserva Biológica Carara. También en esta ruta se pueden visitar las playas de Herradura, Jacó, Hermosa, Esterillos y otras más. Además si se cuenta con el tiempo suficiente se puede visitar el Parque Nacional Manuel Antonio, o bien planear un viaje a este parque en una visita de un día desde el hotel.
Área protegida ubicada en el Pacífico, en la margenes del Río Grande de Tárcoles, su extensión es de 4.700 hectáreas. El parque se localiza en una zona transicional entre bosque seco y húmedo del Pacífico de Costa Rica y se puede decir que ninguna otra área protege los recursos de plantas y animales presentes en el bio clima de esta región. El parque fue creado para facilitar las investigaciones, estudios científicos y la educación del ambiente. Esta área es considerada un excelente laboratorio viviente en el que se puede estudiar la estructura y función del ecosistema tropical y la relación entre ellos.
Carara posee varios ecosistemas como las ciénagas, lagunas, secciones de bosque secundario y primario. Pequeñas inundaciones del Río Grande de Tárcoles, en el área ubicada al noreste de la reserva crean las ciénagas. En estas zonas abundan especies del ave mosquito, anfibios y reptiles asociados con estos ambientes.
Este es el parque nacional más pequeño de Costa Rica, contando con solo 682 hectáreas, pero es uno de los parques más visitados del país, ya que posee algunas de las playas y paisajes costeros más hermosos del país, rodeado por un frondoso bosque tropical.
El Parque Nacional Manuel Antonio se ubica en la zona de bosque tropical muy húmedo. Protege áreas de bosque primario, bosque secundario, manglar, y vegetación de playa, además de ambientes marinos. Los manglares cubren aproximadamente 18 hectáreas. En la vegetación de playa se pueden encontrar el manzanillo, árbol con una sustancia lechosa y de frutos venenosos, el almendro, el roble sabana y el coco.
La vida salvaje es variada (se pueden distinguir 109 especies de mamíferos y 184 de aves), este es uno de los parques nacionales donde es más fácil observar ciertas especies de fauna, como el mapache, el puerco espin, la guatuza, el perezoso de dos y tres dedos, el mono cariblanco, el mono congo o aullador, el mono titi (especie en peligro de extinción debido a la destrucción de su habitad y por ser usados como mascotas). Entre las aves, en el área se pueden observar frecuentemente el tucanillo, el pelícano o buchón, el guaco, el gavilán pescador, martín pescador verde y el gallo de agua. También es posible observar lagartijas, serpientes e infinidad de insectos.
Este parque sufre de una fuerte presión ambiental causada principalmente por el desarrollo turístico mal planificado, el cual se aprovechado de la masiva afluencia de visitantes al sitio, con sus consecuencias de contaminación y alteración del medio ambiente.
Esta ruta ofrece un paisaje totalmente diferente al de la ruta costanera. Inicia en San José hasta llegar a Cartago, de ahí se toma la ruta hacia San Isidro del General (carretera Panamericana) y de San Isidro se enrumba hacia Dominical. En esta ruta sobresale el Cerro de la Muerte con sus bosques de altura como punto de mayor interés (incluyendo el Parque nacional Los Quetzales) y si el turista planea su viaje con buen tiempo puede desviarse un poco y visitar el Parque Nacional Volcán Irazú.
Por su fácil accesibilidad hasta el cono de un gran volcán, este es uno de los parques nacionales más visitados de Costa Rica. El parque se localiza a unos 32 Km. de Cartago. El Volcán Irazú es un volcán aún activo, es el más alto de Costa Rica con aproximadamente unos 3.432 msnm de altura.
Abarcando una extensión de unos 500 kilómetros cuadrados en su base, el Irazú es también el volcán más grande de Costa Rica. Debido a las cenizas volcánicas del Irazú, las tierras a su alrededor son muy fértiles por lo que en el recorrido usted observara un hermoso paisaje de sembradíos de diferentes tipos, además de una increíble vista panorámica. El paisaje en si del Parque Nacional Volcán Irazú es impresionante.
El Irazú es un volcán activo con una larga historia de erupciones y ciclos eruptivos. El origen de su nombre se debe a un poblado indígena que existió en las faldas del volcán llamado Iztarú, palabra que para ellos significaba cerro del temblor y trueno, sin embargo, a través de los años por comunicación verbal se modificó el nombre a Irazú.
La vegetación del parque principalmente es páramo que se ha acostumbrado a las constantes erupciones de ceniza y a la acidez del terreno. Más lejos del cráter se puede empezar a observar bosque secundario y pedazos de bosque primario. La vida silvestre en Irazú es muy escasa.
Su actividad se ha documentado desde el inicio de la colonia española (1563). El primer relato histórico de una erupción data de 1723, cuando el cráter principal fue el responsable de una gran erupción, provocando muchos temblores. El 9 de agosto de 1962 se reinició la actividad del volcán pero para marzo de 1963 se le dio el carácter de emergencia nacional, actividad eruptiva que se prolongó hasta 1965. Los enormes volúmenes de cenizas procedentes del Irazú, causaron cuantiosas pérdidas a la agricultura y la ganadería y afectó la salud de los habitantes del Valle Central. El Irazú ha mantenido manifestaciones eruptivas menores en los últimos años.
Presenta la particularidad de que en días despejados se pueden ver desde su cima (borde oeste del cráter principal), tanto el Océano Pacífico como el Atlántico, gran parte del territorio nacional y con telescopio, hasta el Lago de Nicaragua. El Irazú cuenta con cinco cráteres bien diferenciados. Los más importantes por su actividad reciente son: el Cráter Principal casi circular y con paredes muy inclinadas, mide 1.050 metros de diámetro y 300 metros de profundidad; el Cráter Diego de La Haya de 600 metros de diámetro y 100 metros de profundidad. Otros cráteres son: Playa Hermosa, La Laguna y el Piroclástico. Actualmente se observa también en la ladera exterior del cráter principal, un área denominada las Fumarolas donde se emite vapor de agua y gases.
El Parque Nacional de los Quetzales, que alberga entre otras especies a la cada vez más amenazada ave que le da nombre, fue inaugurado el 25 de abril de 2006.
El nuevo parque, con un área de algo más de 4.000 hectáreas, se ubica en la cordillera de la Talamanca, en la cabecera del río Savegre, entre Providencia y San Gerardo de Dota, a unos 75 km de San José.
En el parque existen dos zonas de vida: el bosque pluvial montano y el bosque muy húmedo montano bajo, 14 ecosistemas y una particular riqueza en flora y fauna. En sus siete tipos diferentes de altura, que garantizan su variedad biológica, se encuentran unas 25 especies endémicas, 116 especies de mamíferos y presencia de humedales, entre ellos lagunas estacionales de origen glaciar.
El gran atractivo del parque es la presencia del quetzal, que con su plumaje verde y rojo lo convierte en una de las aves más bellas de los bosques mesoamericanos, sagrada para muchas culturas y considerada en eminente peligro de extinción por la Unión Mundial de la Naturaleza. Precisamente por la abundancia de quetzales, y con el fin de promover su conservación, es que este parque nacional lleva el nombre de esta ave. También tiene pumas, coyotes, dantas, jaguares, pizotes y cacomiztles, entre otros animales.
Su exuberante naturaleza alcanza todo su esplendor en los bosques montanos nubosos o robledales, así como en los bosques enanos de altura y parámos.
La inauguración del Parque marca también su apertura al público, después de construir senderos, contratar guardabosques y otros servicios para el turismo, con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
El macizo Cerro Buena Vista, mejor conocido como Cerro de la Muerte es parte de la Cordillera de Talamanca, ubicada en el eje central montañoso de Costa Rica. Se caracteriza por la elevada altitud, más de 3000 msnm, el clima frío (12 ºC) y la vegetación de robles, encinos y páramo en las cumbres más altas, siendo los cerros más destacados el Buenavista, Jaboncillos, Asunción, Vueltas y Páramo.
Costa Rica es cruzada por la Cordillera del Fuego que va desde Norte hasta Sur América, el país es puente entre las Américas y así mismo lo es la carretera interamericana que une no solo el centro con el sur del país sino además el centro con el sur de América. Esta carretera en el segmento del Cerro de la Muerte es la carretera localizada a mayor altitud de Costa Rica. Esta serie de cerros son relativamente fríos y permiten una gran exuberancia en cuanto a los tipos de bosque y vida silvestre. Es en ésta zona donde se encuentran los últimos bosques naturales de Roble (Quercus sp.) de Centro América.
Montañas altas, frías y místicas, transportan en la imaginación a los bosques de los enanos y los duendes. Extensos robledales que se elevan al cielo entre la niebla y que colindan con el bosque de páramo, exclusivo de estas zonas altas de Centro América. Pesca de truchas, caminatas y cabalgatas por los senderos y la oportunidad de ver al adorado por los indígenas centroamericanos, el Quetzal, son algunos de los principales atractivos de esta área.